domingo, 24 de febrero de 2019

LA ELEGANTE INSISTENCIA DE EMILIO DE JUSTO





VÍDEO resumen del festejo I TAUROEMOCIÓN

JOSÉ MIGUEL ARRUEGO 
Cortesia de Mundotoro

Volvió Emilio de Justo donde lo dejó el pasado año. Lo suyo es insistir. Con idénticas armas, con igual concepto. Y aunque en distinta plaza, delante del mismo público que hace cuatro meses le dio veracidad y crédito a sus zambombazos galos. Su faena al sexto toro de Parladé (un gran toro, por cierto) es una nueva demostración de que su presencia en las ferias no quiere ser efímera, y que su cometido es dejar huella. El Cid la dejó en su día en esta misma afición y por eso le recibió con cariño y memoria el año de su adiós. Estuvo cerca de cortar una oreja de un Victorino fiero y enrazado, otro gran toro, dentro de un conjunto ganadero más que interesante.


Había contado la tarde con detalles de mucho interés, pero fue al final cuando el festejo explotó de modo definitivo con un toro de Parladé de excelentes hechuras, bajo, hondo, con trapío. Tuvo el toro temple en su embestida, calidad y clase. Y Emilio de Justo lo toreó con armonía, elegancia y ritmo. Una faena descrita con naturalidad, con el compás abierto, pero sin forzar la figura. Mención especial para los pases de pecho, muy verticales, echándose la embestida a la hombrera contraria. Cerró faena con un ramillete de naturales de frente, a pies juntos, muy coreados por el cónclave. La estocada volcándose, rotunda como la faena, fue el colofón adecuado a su obra.

Antes sorteó un ‘lisardo’ de El Puerto acodado, cerrando la cara. Se hizo ovacionar con el capote, tanto en el saludo como en el posterior galleo por chicuelinas y un apretado quite por gaoneras. Embistió bien el astado al capote pero le faltó fuelle en el último tercio, donde a pesar de su franco viaje, tendió a tardear. Estuvo firme Emilio de Justo, aguantando las dudas del toro y empujando para delante su reticente embestida. La espada le privó de trofeo.

El ‘albaserrada’ de Victorino que hizo cuarto resultó complejo, porque tuvo un viaje muy corto, y tendió a reponer y buscar a mitad del embroque. Hizo un esfuerzo Emilio de Justo, firme, convencido, jugándose una voltereta que después de dos serios avisos, llegó en las postrimerías de una faena de torero macho, que mereció premio pero la espada volvió a robar el premio.

Largo, fino, vareado, el primero de El Puerto cantó su condición de salida, pues deambuló abanto, marcó querencia y acometió con temple al capote de El Cid, que recibió al mecer la tela rosa la primera gran ovación de la tarde. En la muleta acometió con franqueza aunque pecó de dormirse un tanto antes del embroque, tomó mejor el engaño hacia los adentros, y su viaje resultó más largo por el pitón derecho. Por ahí alcanzó las notas más relevantes la faena del torero de Salteras, una labor inconexa y poco lucida por la tendencia del toro a desentenderse del engaño.

Muy enrazado el tercero de Victorino, animal que todo lo quiso por abajo, desde que tomó el capote, incluso por su celo pecó de pegajoso, pues no terminó de despegarse de los vuelos. Tuvo nota alta la primera parte de la faena de El Cid, que sobre todo con la mano derecha. Hubo intensidad, ligazón y sometimiento. También con la zurda hubo una serie loable, pero dos desarmes en la segunda parte de la obra hicieron que la labor del torero sevillano concluyera con menos fuerza. No obstante se le pidió la oreja con fuerza suficiente como para que el presidente hubiera concedido el trofeo.

Un precioso salpicado de Parladé completó el lote de El Cid. Volvió a mostrar su facilidad capotera en el saludo el torero de Salteras antes de comprobar cómo el animal se vino a menos en el último tercio, donde tendió a defenderse, embistiendo siempre con el freno de mano echado. Anduvo digno el torero, que despachó al animal con prontitud acero en mano. Volvió a salir a saludar.

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Palacio Vistalegre de Madrid. Tradicional Corrida de Invierno. Menos de media plaza. Toros de Puerto de San  Lorenzo (1º y 2º), Victorino Martín (3º y 4º) y Parladé, muy bien presentados, cada uno en el tipo de su encaste. De juego variado. Destacó la raza del tercer toro de Victorino y la clase del sexto de Parladé. Saludó en banderillas Morenito de Arles. Buenos puyazos de Manuel Jesus Ruiz Roman y Félix Majada.
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El Cid, silencio, ovación tras petición y aviso y ovación.
Emilio de Justo, ovación, ovación tras aviso y dos orejas.


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