martes, 5 de febrero de 2019

ADAME, ANIVERSARIO CUMBRE




MUNDOTORO

Dos años después de abrir la Puerta Grande en la I Guadalupana, se coronó en el 73 Aniversario de la Plaza México. En hombros de su hermano Luis David, Joselito Adame volvió a cruzar el umbral de Insurgentes como premio a una tarde rotunda. Por bordar el toreo al natural en una paciente faena al agradecido y buen segundo y por formar otro lío en el enclasado sexto. Tres orejas -se le pidió con muchísima fuerza el cuarto trofeo- en un Aniversario cumbre para el hidrocálido.



Buen encierro de Montecristo, en trapío y comportamiento, con toros serios y de buen juego excepto el tardo séptimo y el geniudo octavo. Un faenón le firmó Roca Rey al cuarto en una faena de mucha verdad y no menos valor, sublime al natural. De figura. La espada se llevó el segundo trofeo que tenía en su mano y por eso tuvo que conformarse con uno sólo. El desaborío y violento octavo no le permitió redondear. Importante estuvo Calita especialmente en el bravo tercero, aunque la espada se llevó el premio. Ventura brilló en el buen primero de El Vergel, pero luego se estrelló con el manso cuarto.



Al segundo de Montecristo, de bonitas hechuras pero armónico y serio, fue un tanto incierto en los primeros tercios y esperó después en banderillas. Brindó la faena al público el hidrocálido. Lo sacó hacia los medios, e intentó hacer romper hacia adelante a un astado que tardeaba. Con paciencia, Adame logró meterlo en la muleta y extrajo primero una buena larga y templada tanda al natural, y otra más con la diestra, de mano baja, con asentamiento. Gran capacidad de Adame, que así siguió bordando el torero al natural en otras dos grandes series, de mucha largura y temple y otra más con la diestra en una importante faena ante un toro muy agradecido. El público terminó loco. Remató con unas ajustadas manoletinas en terreno de tablas. Estocadón que hizo rodar al toro sin puntilla. Cumbre de Adame en la Plaza México. Dos orejas.

Serio, alto, más cuajado, alto, veleto, enseñando las palas fue el sexto, al que Adame meció a compás y con mucho relajo a la verónica. Lo dejó crudo en varas con buen criterio por su justeza de fuerza. Quitó con gran ímpetu por zapopinas. Le brindó la faena a Don Alberto Bailleres.

Trató de darle tiempo ya que el toro era blando, aunque tuvo fondo de clase en el inicio de faena. Y de imprimirle suavidad a los toques y darle tiempos, y así poco a poco lo afianzó, tocando esas teclas adecuadas. Temple y largura en otra faena de peso, que terminó en las cercanías, con mucha firmeza y valor, rozándole los pitones la taleguilla. Un verdadero lío, un grande Adame, muy valiente y torero, con la Plaza México entregada, al grito de: ‘¡torero, torero!’. Al final, se despojó de la espada (ya la había cogido), y terminó por torerísimas luquecinas. Estocada desprendida. Oreja con fuerte petición de la segunda.

Torerísimo y templadísimo Roca Rey, con un par de verónicas eternas y a pies juntos al recibir de capa al cuarto, más abierto de sienes, serio, enseñando las palas, bonito, cárdeno. Intentó el galleo por chicuelinas, pero el astado se dio una costalada. Apostó por el toro el peruano dejándolo crudo en varas.

Llevando el toro a los medios arrancó una labor que comenzó paciente, ante un toro tardo, de corto recorrido, medido de fortaleza. Muy firme, templado y muy paciente, Roca Rey le extrajo algunos muletazos y brilló en un cambio de mano de enorme firmeza. Faena de mucha verdad en la que pronto acortó distancia. Soberbia y muy templada una serie al natural, de gran mérito. Valor y raza torera de Roca Rey, aguantando una barbaridad en las cercanías. Un verdadero lío, haciendo auténticas virguerías entre los pitones, cambiándose la muleta de mano con aplomo, valor y claridad. Cumbre del peruano, que terminó de volver loca a la Plaza México con unas espeluznantes bernadinas, inverosímiles. Faenón de figura en terrenos muy comprometidos. Espadazo fulminante tras un pinchazo previo. Oreja.

Largo, serio y hondo, al octavo Roca Rey lo saludó a pie juntos. De nuevo lo dejó crudo en el peto. Fue descompueto y complicado en banderillas el animal. Quiso brindar al cónclave Roca Rey, que no dudó un ápice para comenzar la faena por increíbles y ajustadísimos estatuarios sin rectificar un palmo de terreno en el tercio. Apabullante. Le cambió el terreno y sacó a los medios a un toro de brusca y violenta embestida, que fue a peor. No cejó en su empeño el peruano, que con mérito le plantó cara aguantando las tarascadas y tornillazos para sacarle los muletazos. Se metía por dentro el astado, que tuvo mucho genio. Tuvo que irse a por la espada porque no había opción. Estocada y descabello.
Alto, serio, largo, astracado, enmorrillado, estrecho de sienes pero enseñando las puntas, al tercero lo toreó con buen son a la verónica Calita, que remató con un torero recorte con el capote a una mano. Tuvo transmisión, codicia y humillación en los vuelos y peleó con bravura en el caballo. Tuvo largura, clase y bravura en la primera serie, en la que se entregó con celo y prontitud. El Calita lo toreó largo, con temple en los medios primero con la derecha y después con la zurda. Faena de mucho sometimiento basada en la mano derecha, el mejor pitón de un gran toro, que hacía surcos en la arena, hasta tal punto, que perdió las manos, tal era la forma que se entregaba. Fue volteado sin consecuencias el mexicano al final de la faena, cuando lo toreaba con la izquierda. Labor de peso ante un toro que bajó algo el diapasón en las postrimerías, pero sin duda, un bravo ejemplar. La tardanza del toro en doblar tras una estocada sin efecto, le hizo perder premio.

Saludó con dos largas cambiadas Calita al séptimo y después a pies juntos ante un toro que salió abanto. Tuvo que andarle hacia atrás de salida, llevándolo hacia los medios hasta que quedó parado. Cuidaron al toro en el peto. Comenzó la faena en el tercio, tratando de hacer romper hacia adelante a un toro tardo y flojo al que faltó continuidad. Le extrajo muletazos ligados de mano baja y con temple. Terminó metido entre los pitones ante un toro que transmitía poco al tendido. Elegantes y toreros detalles gustándose en el final en una labor de largo metraje que finalizó extrayendo muletazos por ambas manos en un angosto terreno al hilo de las tablas. Pinchazo y estocada baja.

Salió un tanto abanto el primero de El Vergel, al que Diego Ventura colocó dos rejones de castigo de salida. Tuvo son, nobleza y ritmo el astado en esos primeros compases. Brilló Ventura en auténticos trincherazos por los adentros con su cabalgadura, llevándolo muy cosido y encelado con la grupa, con enorme temple. Soberbio un par de banderillas con gran riesgo y pureza, que hizo enloquecer al público. Le dio oportunidad al sobresaliente Jorge Lopez para hacer un quite, que solventó con firmeza por gaoneras.

Mucha torería y mucha pureza del jinete, dando el pecho con la montura a escasos centímetros de los pitones. Puro espectáculo con las elevadas después, poniendo después banderillas cortas en una actuación en conjunto magistral con un buen toro de El Vergel. Lo pasaportó al tercer intento después de que el toro no lo pusiera fácil en la suerte suprema. Por ese motivo perdió un seguro premio tras una faena importante.

Recibió con la garrocha Ventura al quinto, que salió suelto, abanto, manseando y marcando querencia siempre hacia el patio de caballos y las tablas. Esa circunstancia hizo que el público protestara. Destacó el sevillano en dos banderillas con Bronce en los medios y siguió intentándolo, aunque las condiciones de su oponente le hicieron abreviar ya que no había opción.

Hierro de Montecristo - México               Monumental Plaza México (México C.D.M.X.). Primera Corrida de la Feria del 73º Aniversario. Lleno. Toros para rejones de El Vergel, con son y calidad el buen primero, ovacionado en el arrastre, manso el quinto; y de Montecristo para la lidia a pie, con trapío, serios y bien presentados: agradecido y bueno el segundo; bravo el tercero, exigente el cuarto, blando pero con clase el sexto, tardo el séptimo y geniudo y brusco el octavo.    

Diego Ventura, ovación y silencio;
Joselito Adame, dos orejas y oreja con fuerte petición de la segunda;
Ernesto Tapia ‘Calita’, palmas tras aviso y palmas;
Andrés Roca Rey, oreja y palmas.

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