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domingo, 18 de septiembre de 2016

Entender los toros

El Dr. Juan José Guerrero, empresario taurino de Ramguertauro, escribe unas reflexiones con motivo de la Feria de Tovar. Foto: Participando en la tertulia taurina de la emisora de la Cadena SER en Málaga

por: Juan José Guerrero

Con ocasión de tantos escritos que han surgido en base a la recién finalizada Feria de Tovar 2016, escribo unas líneas a las que llamaré "REFLEXIONES".

Hay gente que puede pasar 60 años yendo a las plazas y ver corridas de toros, sin aprender nada; eso es lo de menos, porque los toros son una fiesta que no necesita que se "aprenda" y mucho menos de eruditos o de "aficionados excelsos" que vayan por ahí "enseñándola"; y aclaro, que estos aficionados los hay verdaderos y se merecen todo mi respeto.

Lo que considero lógico y ahí sí, necesario, es que se ENTIENDA, para con esto hacer la labor de difundir y sembrar en los hijos y los nietos, la semilla de la afición taurina para que esta fiesta que tanto nos gusta, perviva de generación en generación, tomando en cuenta que competimos, con la tecnología y el fútbol (entre otras miles de actividades de recreación), esta necesidad es imperativa.

Me sorprende que estos aficionados excelsos, los de "hueso colorado" o "de solera", que también algunos llaman, muchos de ellos de respetable edad, nunca o prácticamente nunca, se les ve acompañados de sus hijos - y ni hablar de sus nietos- en los festejos taurinos de nuestro país; van por la vida con su afán "adoctrinador" de "buenos aficionados", pero no tienen la capacidad de enamorar a sus hijos en la fiesta brava; no tienen capacidad de entender que cada plaza es un mundo, que cada gente tiene su idiosincrasia, que el respeto hacia los demás es clave en todos los órdenes de la vida y más aún en la tauromaquia, que la crítica acérrima que estos señorones encabezan en contra de cada festejo que se produce en nuestro país, tiene que tener su momento y su lugar; y en Venezuela se lucha porque sobreviva "El arte de Cúchares" (un poco para hablarles en su idioma) y no para competir con Sevilla ni Madrid, que el toro americano no es el toro que que crían en las dehesas españolas ni portuguesas y que el burel venezolano no es el mismo mexicano. 

Estos aficionados tan "conocedores" me recuerdan una frase de D. Juan Pedro Domeq en su libro "del toreo a la bravura" en la que expone que los inmovilistas y puristas del toro, hablan siempre de que en la fiesta todo tiempo pasado fue mejor; y dice el autor, que quizás los únicos que realmente estuvieron mejor en el pasado fueron estos señores.

Y a propósito de buenos aficionados y verdaderos eruditos de la tauromaquia, culmino con una anécdota de uno que tengo la oportunidad de tener en amistad y por cierto es poco amigo del encaste que produce el autor que cité con anterioridad; este amigo mío es un aficionado con mucho conocimiento y gustos que pudiéramos llamar toristas, además de ser muy ortodoxo en cuanto a los tercios de la lidia y amante de un buen tercio de varas, de esos de tres entradas o más al caballo; así, en una reciente feria venezolana en la que se vivieron cosas muy bonitas y emocionantes, se produjo el indulto de un toro cuyo comportamiento en el caballo no fue el más idóneo, en este momento en el que yo aplaudía este indulto y lo celebraba desde el burladero del callejón que en esta plaza me correspondía, se me aproxima mi amigo me da la enhorabuena y se me acerca para hacerme un comentario, yo pensando en que venía una de sus consabidas críticas, le pico adelante y le digo: - "Ya sé que no fue el mejor en el caballo"; a lo que él me interrumpe y dice: - "¡Hombre…! Hay muchas cosas buenas y positivas de qué hablar como para comentar la única negativa".

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