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domingo, 14 de agosto de 2016

Cosas que se quedan en la memoria

andas de derechazos de Jhonatan Ortega que obligaron a sacar el ole de los tendidos. Foto: Comana


* Novillos de la Consolación y el Palmar de la Sierra salieron al ruedo bien presentados y además mostrando cosas de bravura 

por: Kike Rosales

Esto de estar en el mundo de los toros en Venezuela es una lucha denodada contra decepciones unas tras otras; ir a las novilladas se volvió para muchos una especie de decepción constante, un asistir como para demostrar que se es “aficionado”.

En muchas la mala presentación de los novillos es materia común, pero los aficionados taurinos militan en una esperanza inocultable; siempre se espera que saldrá una mejor, como en este caso la del sábado 13 de agosto en Tariba.

Novillos de la Consolación y el Palmar de la Sierra salieron al ruedo bien presentados y además mostrando cosas de bravura por lo demás interesante.

Lo otro es que los novilleros nuestros torean muy poco, y lo más común es pensar que por razones lógicas andan “faltos de oficio”, pero hay cosas que están por arriba de eso y se llaman “ganas”, las cuales sobran.

José Gómez “el gato” abrió plaza con un novillo de la Consolación, con cara que infundía respeto y con bravura demostrada, estuvo el joven torero Tachirense con aseo en la faena y sin “quitar la cara” despachando con un espadazo que le permitió pasear una oreja.

El segundo de la misma ganadería correspondió al Merideño José Antonio Salas, con un poco de más complicaciones que el primero -incluso por momentos defensivo- obligo a José Antonio a mostrar lo que tiene, que además de valor es arte; pudo con torería sacar la casta del novillo y a pesar del infortunio de la espada (pinchó) recibió el aplauso de reconocimiento a su torería.

También hay que decir que debutaban tres alumnos de la escuela taurina César Faraco, lo hacían vestidos de luces y con caballos, es decir ya son profesionales.

El primero de los debutantes fue Curro González, quien en días anteriores en un festival y trajeado de corto había mostrado cosas interesantes; hoy le correspondió uno de El Palmar de la Sierra, que mostraba hechos que ameritaban tener más oficio. La primera vez de González nos dice a las claras que “eso” todavía no anda por allí; banderilleó con más entusiasmo que certeza y después con la muleta sufrió revolcones, lo más destacable hoy es que el valor, no se le fue de la cara.

El cuarto le correspondió a Jonathan Ortega, quien dicho sea de paso es Bioanalista de profesión, cuya historia es de publicar; se acercó un día a la escuela taurina para hacerse aficionado práctico, le dio por debutar como novillero en Táriba y el cuento además está lleno de buen torear; el cuarto novillo de la ganadería de El Palmar de la Sierra fue bravo, noble, con fijeza, con transmisión y recorrido que además fue bien toreado, con tandas de derechazos que obligaron a sacar el ole de las pocas personas que fuimos; un espadazo, dos orejas para Ortega y vuelta al ruedo para el novillo.

Cerró Rando Miguel, con poca oportunidad para el lucimiento. 

La novillada de Táriba nos muestra cosas importantes: dos jóvenes ganaderos sacan novillos bien presentados sin buscar excusas para no hacerlo; los novilleros piden más festejos a gritos, ver lo de el “Gato”, Salas, González, Ortega y Miguel quienes con honestidad y torería demuestran que están solos en un país donde taurinamente muchos tienen miedo de dar festejos menores.

Este Sábado 13 de Agosto en Táriba, a Dios gracias, deja muchas cosas llenas de emoción y esperanza; eso sí, con la fe que no todas se queden solo metidas en la memoria.

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