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martes, 9 de febrero de 2016

El sublime encanto del toreo eterno

por: Víctor Ramírez “Vitico”

Hay tardes en las que las orejas están de más, cuando el sublime encanto del toreo eterno, aparece en el ruedo, como en esta corrida en Mérida, que pasará por derecho propio a los anales del treo. Los toros de Los Ramírez permitieron ver a tres toreros que salieron a por todas, cada uno con su estilo, pero dejando sobre el albero faenas para el recuerdo.

Enrique Ponce ha sido sin duda el torero estrella de la feria, por capacidad, entrega, inteligencia, recursos, oficio y torería. Una soberbia actuación ha tenido el maestro valenciano. Lanceó con facilidad al primero, un toro noble y con clase, al que toreó con estética, gusto y temple. Inteligente, abrió con finos ayudados por alto, para afianzar al toro, al que llevó con mimo en series con ambas manos, delicadas, perfumadas con torería. Relajado el diestro, deslizaba la muleta con ese sutil temple que sólo tienen los grandes. Varios cambios de mano fueron de órdago, por lo que tras una estocada, cortó dos orejas.

Lo del cuarto, es otra dimensión. Ponce abrió su enciclopedia y dictó otra clase de lo que es torear. Soberbios doblones del maestro, que así desengañó al buen “Demorado”, un toro que permitió al diestro una faena de altos vuelos. Ponce hace todo con cadencia, no hay un mal movimiento, todo tiene un envoltorio estético y técnico de lujo, su obra es un acabado perfecto. Estupendos los muletazos con ambas manos, relajado el torero, sacando el engaño por debajo de la pala del pitón, llevando largo al toro, que fue a más a medida que Ponce, le toreaba. Naturales y derechazos llenos de buen gusto, con clase, exquisitos. Una obra de arte, de un excepcional torero, que a veces es tan perfecto, que incluso pone a cavilar a más de uno. “Demorado” fue indultado, y al matador le concedieron las dos orejas y el rabo simbólico, éste un trofeo excepcional.

Alejandro Talavante ha cortado las dos orejas al segundo, un toro terciado, que se movió con nobleza. Buenos lances a pies juntos y quite por saltilleras del extremeño, que cuajó una faena con momentos muy buenos, ligada y templada. Tandas de muletazos largos y hondos por ambos pitones, caldearon el ambiente. Péndulos intercalados en las series y adornos ceñidos dieron variedad a la faena, esa variedad que tanto se agradece en este torero. Una estocada caída pero fulminante fue el colofón de una obra premiada con el par de orejas. Una más paseó del quinto, y esto porque el puntillero le levantó dos veces al toro y enfrió al público. La faena, voluntariosa, tuvo momentos buenos, correctos y aseados, con el diestro entregado y valeroso. Varios naturales fueron buenos de verdad. Sin ser un trasteo redondo, la gente, ya muy entusiasmada, lo siguió con emoción.

Aguerrido y entregado, El Califa de Aragua triunfó en buena lid con el bravo tercero, “Harry’s”, al que lanceó con buen aire a la verónica. Quite por gaoneras y buenos pares de banderillas del diestro, que toreó por ambos pitones en varias series de muletazos ligadas y templadas. Emotivo y resolutivo, El Califa cuajó al bravo y encastado toro con emoción. Una vez indultado el toro, el diestro le toreó estupendamente en una serie con la mano derecha, abierto el compás, bajando la mano y llevándolo muy largo. Sin duda fue lo mejor de toda la faena. El sexto fue el garbanzo negro del encierro, manso y rajado, se aconchó en tablas. El Califa de Aragua, que fue arrollado en banderillas y golpeado en el suelo, volvió a la cara del toro, pero no pudo darle un solo pase, pues el astado se refugió en los maderos, de donde no salió. Se limitó el diestro a cumplir.

Enrique Ponce salió a hombros tras finalizar la lidia del cuarto, y sus compañeros junto con el ganadero hicieron lo propio al término de la corrida.

FICHA DE LA CORRIDA

Plaza de toros de Mérida

Lunes 8 de febrero.

Cuarta corrida de feria.

Lleno de “no hay billetes” en tarde fresca.

Toros de Los Ramirez, desiguales de presentación, de buen juego en general. Bravo, encastado y con clase el tercero, “Harry’s”, número 242, castaño ojalado listón, indultado. Bravo y noble el cuarto, “Demorado”, número 230, negro, indultado. Noble y con clase el primero, encastado el segundo “Delicado”, número 250, castaño oscuro, premiado con la vuelta al ruedo. Soso y noble el quinto. Manso y rajado el sexto.

Pesos: 437, 430, 430, 445, 460 y 430 kilos.

Enrique Ponce, de gris perla y oro: Dos orejas y dos orejas y rabo simbólicos.

Alejandro Talavante, de azul noche y oro: Dos orejas y oreja.

El Califa de Aragua, de rosa y oro: Dos orejas simbólicas y silencio.

Destacaron en la brega Eduardo Graterol, y en banderillas Salvador Moreno. Buen puyazo de Gregorio Prieto

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