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lunes, 4 de enero de 2016

LOS SUBALTERNOS VENEZOLANOS A LA PAR DE LOS MEJORES DE ESPAÑA



Jesús Ramírez “El Tato”

Casi seguro que muy pocos aficionados se detienen a observar la actuación de las cuadrillas tanto de a pie como a caballo, y tan importantes que son. Así como es imprescindible la bravura del toro, su acometividad y la entrega e inteligencia del matador, es necesaria la presencia de un buen subalterno, siempre atento a su jefe sin perder la vista al toro, ahorrando capotazos sin descomponer al toro, sin recortes violentos y los del castoreño picando arriba fijos con la vara para ahormar las embestidas del astado.

Toreros de plata hay que han pasado a la historia por su eficacia y profesionalismo igual que los picadores. Por nuestros predios y con una temporada muy floja numéricamente, se destacan los de la Asociación de Picadores y Banderilleros de Venezuela que dirige Gerson Guerrero. Han retomado por profesionales la mayoría de las plazas y ferias con nombres importantes que saben lidiar sin capotazos de mas, colocando banderillas en su sitio sin repetir viajes en falso y picadores conocedores de la profesión que no se ven disminuidos al lado de los españoles que vienen colocados con las figuras y que suman durante el año tres veces lo que torean los nuestros por la amplia geografía venezolana.

El pasado año lo queremos resumir sin menospreciar a ninguno de estos profesionales a dos hechos importantes. El primero en San Cristóbal, cuando Luis Quintana hizo explotar las ovaciones al aguantar y picar al encastado Victorino que se arrancó de lejos y al que dejó una vara de autentica figura sobre jamelgo. Y otro hecho, este lamentable, por las consecuencias que ha podido tener, fue cuando el subalterno valenciano Enzo Antequera casi ve la luz multicolor del túnel infinito al recibir una grave cornada de un toro de “Tarapío” en la monumental de Valencia el 20 de septiembre.

Ha sido la cornada mas grave en dicha plaza y en nuestra historia taurina junto a la del mexicano “El Canelo” en San Cristóbal hace varios años. Afortunadamente la mano de Dios y los médicos, salvaron no solo la pierna del joven subalterno sino su vida, que sigue siendo ejemplo para todos por su fe y constancia, ya que está a tres meses de la horrible cornada entrenando ya y con la ilusión de reaparecer en San Cristóbal.

En una temporada de pocos números, los subalternos que dirige Gerson Guerrero demostraron superación, unión y profesionalismo y a ellos queremos dedicar con los mejores augurios este trabajo periodístico que abre un nuevo año lleno de expectativas, incertidumbre, pero también fe por los nuestros, por una temporada de triunfos que comienza en unos días en la capital tachirense.

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