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lunes, 15 de septiembre de 2014

Cinco Orejas en la segunda de la Feria de Tovar


por: Jorge cepeda.- 

Se realizó la segunda corrida del abono de la Internacional Feria de Tovar, donde se lidió un encierro de la ganadería venezolana de Juan Campolargo: disparejos de presentación y que dieron diferentes comportamientos, pero bravos para los montados; destacó el primero, que le correspondió al español Francisco Sánchez Vara que cortó la primera oreja de la tarde. 

Actuaron el español Sánchez Vara que a la postre cortó tres orejas; una al primero y dos a su segundo. El venezolano Alexander Guillén: Aviso y silencio; y el mexicano Ernesto Javier “El Calita”: vuelta en su primero, silencio y dos orejas en el toro que regaló de Rancho Grande. Hubo una buena entrada: casi el lleno y mucha alegría en los tendidos.

Sánchez Vara

Era su segunda presentación en el anillo tovareño donde, en ambos toros, demostró el oficio que tiene. Con su primero, el que resultó el mejor del encierro, de nombre “Retador” con 470 kilos y el número 993 en su lomo, un toro que se dejó y que le permitió estar al espada español a gusto y recrearse con su buen sabor a torero importante; le dejo tres pares de banderillas y con la muleta se embebió de toro donde destacaron buenas tandas por la derecha que fueron de mucho mando y ligazón; con su entrega recibió una voltereta; pero, sin mirarse el traje, fue a la cara y le dio un espadazo tras un pinchazo para que le otorgaran la primera oreja de la tarde; luego, al toro le dieron la vuelta al rueda a sus despojos. 
Con su segundo, un toro con poco recorrido pero con esa templada muleta, logró ligar tandas a fuerza de voluntad y de dominio ya que el astado tenía medio pase, quedándose corto luego del segundo muletazo; esto lo obligó a realizarle una faena ensimisma que coronó con estocada, una chispa caída, pero le otorgaron las dos orejas.

Alexander Guillén

El torero venezolano fue poco lo que le vimos en esta tarde; muchos deseos pero sus dos toros no le dejaron estar bien. Con su primero, toro que le llegó crudo al último tercio, le desarrolló genio y no le permitió lucimiento alguno; se fue a los medios, pero sus muletazos carecieron de ligazón; marró en su primer espadazo y luego de varios intentos, le dieron un aviso. 
Con su segundo, un toro de buena presencia “castaño”, fue poco lo que pudo realizar ya que el ejemplar se fue a los medios y sus arrancadas eran cortas, por lo que incomodó al torero; su faena fue muy breve y el público se metió con él, por lo que despachó pronto. Silenciado en su labor.

El Calita

El mexicano no tuvo tampoco mucha tela qué cortar con sus dos toros. Su primero fue un astado que no tuvo recorrido y que se vino a menos después de ser puyado. Sus embestidas no eran claras y se le quedaba, pero con mucha voluntad logró ligar tandas para que le dieron la música; el toro se fue a tablas por lo que lo despachó de estocada con derrame; dio la vuelta al ruedo.
Con su segundo fue el lunar negro de la corrida, a pesar de sus buenas ganas, fue poco lo que pudo realizar. 
En su afán de gustar al público, regaló el Sobrero, perteneciente a la ganadería de Rancho Grande, un toro falto de carne, pero que le permitió estar bien con la muleta y el público tovareño se le entregó donde la banda de músicos de la plaza se retiró del recinto. Su faena fue coreada por el público por esa conexión que tiene este mexicano; pero el toro se quería ir, logrando saltar al callejón en tres oportunidades. Culminó con una estocada caída que fue premiada con las dos orejas. Para que saliera junto con el español por la puerta grande

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