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martes, 29 de abril de 2014

El matador sudamericano Leonardo Benítez fue uno de los triunfadores de la tarde en la corrida efectuada en Santa Ana Atzacan.


David Bazán
El Mundo de Orizaba
 
Por la superioridad que mostró ante su astado pero sobre todo por el torerismo en los tres tercios de la lidia, el matador venezolano Leonardo Benítez se convirtió este domingo en el más sobresaliente de la corrida que se celebró en el municipio de Santa Ana Atzacan, con motivo de sus fiestas patronales.

Además del sudamericano, el rejoneador Julián Viveros y el diestro Alberto Ortega cortaron orejas con sus respectivos ejemplares.

Se lidiaron 5 ejemplares de la ganadería tlaxcalteca de Jaime Rodriguez, siendo el mejor del encierro el que llevó el nombre de “San Luis”, segundo de la tarde, precisamente lidiado por Leonardo Benítez, mostrando nobleza y bravura en sus embestidas, lo que le valió el arrastre lento.

El León de Caracas, como también le conocen, brilló con capote, banderillas y muleta.

En el primer tercio, el venezolano recibió sus primeros olés con verónicas muy erguidas y de mucha transmisión hacia a la afición.

Por cierto que los tendidos lucieron llenos.

Con las banderillas, el diestro colocó los tres pares en buen sitio gracias a su habilidad y a la alegría que mostró “San Luis”.

En la labor muleteril, Benítez sacó provecho del buen recorrido de su astado a la hora de embestir para ejecutar pases muy artísticos y pintorescos, tanto por el lado derecho de su enemigo como por el izquierdo.

Tras una labor muy taurina ante su ejemplar que siempre mostró nobleza y obediencia, el venezolano cambió el ayudado con el acero, con el cual acertó en su primer intento a la hora de la suerte suprema, para ganarse una oreja a pulso concedida por el juez de plaza Juan José Barrañón, quien ordenó el arrastre lento al mejor toro de la tarde.
El rejoneador Julián Viveros, quien abrió el festejo con “Santanero” cumplió en los tres tercios de la lidia al ser certero tanto en los rejones de castigo como en las banderillas. El hidalguense tuvo dos sustos en su lidia al ser alcanzado por su burel, que lo derribó dos veces.
 
El buen manejo de sus cabalgaduras con sus equinos y una estocada certera en la primera oportunidad le permitieron cortar una oreja. Los Forcados de Hidalgo también tuvieron suerte en el festejo al pegar en la primera oportunidad.
 
La segunda oreja del festejo fue para el tlaxcalteca Alberto Ortega, quien ante “Rey” puso de toda su experiencia sobre el ruedo para recibir olés muy emotivos por parte del tendido.

Con el acero, el diestro colocó en buen sitio y pudo llevarse una oreja.

Los que no tuvieron mucha suerte fueron Rodrigo Muñoz “Gitanillo” y José Zavala al enfrentarse a bureles muy complicados. Ambos, se fueron con palmas

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