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jueves, 23 de enero de 2014

Andrés Chica pone color a una tarde anodina


Por: Rubén Darío Villafraz

SAN CRISTOBAL (Enviado Especial).- En el conjunto de la tarde que abrió feria hubo poco, como en botica. La feria la abría un novillote afeitado para el novillero de la tierra, consentido por la afición, Jesús Enrique Colombo. Frente al dije, se lució en sabrosa verónicas, que dejaron el ambiente preparado para una labor de muleta variada, de altibajos, en especial por el pitón izquierdo, donde se le vieron los mejores momentos. Previamente había lucido clavando banderillas con más voluntad que lucidez.

Sería una actuación de intermitencias la de Colombo, como ya señalamos, con pasajes por el lado derecho librando las asperezas del burel, además de corto recorrido. Más cómodo se le vio por la zurda, en series cortas, antes que una inoportuna voltereta cambiara el rumbo de la faena. Abreviaría Jesús Colombo con bernardinas ceñidas, para despachar de dos viajes con el acero, y recibir leves palmas de los presentes.

Ya en el contexto de la corrida de rejones, abrió función el rejoneador colombiano Juan Rafael Restrepo, quien hizo gala de una labor efectista, clavando rejones de castigo con eficacia. Luego en banderillas dejaría farpas preparadas con meticulosidad manteniendo amplia conexión con los espectadores. Una pena que el uso del rejón de muerte le dejara sin el premio del posible apéndice, tras pasaportarlo de dos viajes, dejando hoja de peral y contrario, para ser aplaudido.

El debutante español Iván Magro ha tenido una actuación literalmente saliendo con las “tablas en la cabeza”, tras tener en labor anodina y de excesivas pausas, tanto en rejones como en banderillas, lo que a la postre le ha dejado inédito. Dejándose puntear en demasía las ancas de los caballos que hizo gala, el sainete con el rejón de muerte hizo pasar un quinario, a tal punto de escuchar los tres avisos tras intentar despacharlo con el descabello en reiteradas ocasiones.

El jinete emeritense José Luis Rodríguez no pasaría de voluntarioso ante otra de las actuaciones de bajo perfil de la tarde, clavando en la mayoría de las ocasiones saliéndose de la suerte y clavando “a la grupa”. El fallo con la hoja de peral en varias ocasiones, al final le dejo en rotundo silencio tras aviso.

Los momentos de mayor emoción vinieron en las bridas del joven rejoneador colombiano Andrés Chica, quien en la forma poco ortodoxa de clavar rejones y banderillas tuvo consigo a un noble y boyante astado al que le recetó lo mejor de su repertorio, tanto en rejones de castigo como en banderillas largas y cortas, en especial “el abanico” y “al violín” levantando la unánime ovación de los aficionados. Tras fallar a primeras con el rejón de muerte, la contundencia con la se fue en su segundo intento dejo el toro sin puntilla, para hacerse merecedor de la oreja, y el toro la bondadosa e incomprensible vuelta al ruedo.

En colleras otro fue el matiz. La formada por los rejoneadores Iván Magro-José Luis Rodríguez pecó de excesivo metraje y limitada emoción a los tendidos, lo que a la postre tras nuevamente ambos jinetes fallar en la suerte suprema llevarse par de recados presidenciales.

La pareja Restrepo-Chica nuevamente devolvieron la emotividad al festejo tras una actuación sin solución de continuidad, donde se templó y toreó a gran nivel, en especial por parte del joven Andrés Chica, así como la entrega de Juan Rafael. Una pena que el rejón de muerte limitara al par de rejoneadores el corte de la oreja, tras necesitar hasta cuatro viajes con el acero, para al final, en medio del reconocimiento de los asistentes dar una ovacionada vuelta al ruedo.

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